lunes, 5 de agosto de 2013

GIBRALTAR Y EL PARTIDO SOCIALISTA OBRERO EQUIDISTANTE (PSOE)














Señores, Gibraltar nunca será español. No lo será porque ahora mismo es de un país (Gran Bretaña) que es un país y sabe lo que quiere, y España ni es un país ni sabe lo que quiere. Hay que decir, además, que eso no es culpa de los de ahora o de antes, ni de los de un lado o del otro, porque ETERNAMENTE SOMOS ASÍ; por culpa de nuestra división e incompetencia se perdió (eso y todo lo demás), y por culpa de nuestra división e incompetencia jamás se recuperó, a pesar de haber tenido varias oportunidades en las que no se tuvo éxito debido a los amiguismos y a las corruptelas, en lugar de utilizar a gente competente (que se lo digan al capitán Toni, corsario Barceló y sus lanchas para más señas). Es más, por nuestra división e incompetencia yo creo que nunca merecimos ni siquiera tenerlo alguna vez; sólo la casualidad de unos buenos años hizo que durante varios siglos inexplicables fuera español.



   Pero hecha esa concesión al noventayochismo ibérico, quiero también dar la de cal y la de arena: por un lado, empeñarse en recuperar Gibraltar es lo mismo que empeñarse en recuperar la Florida, o Bruselas, o Nápoles, pues se cedió por un tratado firmado por España y los tratados son para ser cumplidos (“pacta sunt servanda”, que decían en Roma). Señores, lo que nos impide reclamar Gibraltar es lo mismo que nos permite proteger Menorca de los ingleses, Canarias de los estadounidenses, o Pamplona o Sevilla de los franceses: un tratado. En este caso, el de Utrecht. ¿Para qué se firmó, si no? Y es cierto que después hubo varios tratados más, pero no nos hundamos ahora en ese lodazal que está muy bien en los manuales, y vayamos al espíritu del pacto: un pacto es un punto final a un conflicto. Si no nos gusta ese tratado había que HABERLO PENSADO ANTES, antes de la Guerra de Sucesión, antes de centrar la vista en la boina propia en lugar del sombrero común, que otro gallo nos hubiera cantado. Por culpa de nuestra división no sólo perdimos Gibraltar, sino también Menorca, Nápoles, Sicilia, Milán, Bélgica… ¿les parece poco? Y ahora lloramos sólo por un peñasco cuando aquella guerra civil hoy convertida en independentista supuso que España perdiera definitivamente su presencia en Europa, gracias en parte a los que hoy presumen de ser los españoles más europeos.



   Esa era la de cal. La de arena consiste en que ese punto final no puede ser un punto de arranque para una nueva historia de agravios, que es en lo que se ha convertido desde el mismo 1713. Dicho de otra forma: de igual modo que debe CUMPLIRSE EL TRATADO PARA MAL, TAMBIEN DEBE CUMPLIRSE PARA BIEN. Lo que no es de recibo es que España respete el Tratado en todo caso, y el Reino Unido lo incumpla en todo caso, durante 300 años. Que se queden con la roca de su tratado, o sea, CON LA ROCA. Que se vayan de las zonas ocupadas ilegalmente, de las aguas ocupadas ilegalmente, de los espacios aéreos ocupados ilegalmente, de las franjas desecadas ilegalmente, de los usos practicados ilegalmente, de los contrabandos, las estafas, las mafias, las evasiones fiscales, las burlas permanentes a nuestras fuerzas armadas, nuestras fronteras, nuestros pescadores, nuestros funcionarios, nuestros compatriotas…



   No voy aquí a hacer un estudio jurídico sobre los derechos de España a recuperar Gibraltar porque ya lo he hecho en otros momentos, y hay gente que lo explica mucho mejor. Creo que hay que seguir reivindicando al cien por cien la devolución, pero sin que el fracaso en ese empeño nos haga pensar que ese objetivo es el único posible; antes bien creo que debe ser el último, pues hay otros objetivos mucho más reivindicables y de forma más fácil; para qué reclamar el bosque si podemos ir árbol por árbol.



   España ha caído en ocasiones en una práctica amistosa con los llanitos, como si poniéndonos piel de cordero fuesen a querer ser españoles. Señores, desengáñense, ningún extranjero en su sano juicio querría ser español, máxime si ya tiene todo lo bueno de serlo y nada de lo malo. Nosotros (algunos) queremos a España como se quiere a un hijo descarriado, pero decirle al vecino que quiera a nuestro hijo mastuerzo es otro tema muy distinto. Pues bien, seamos realistas: en los próximos siglos será muy raro que a los gibraltareños les entre un arrebato de amor a España, Y ESTÁN EN SU DERECHO de sentir como quieran. Pero también  España está en su derecho de NO DEJARSE TOMAR MÁS EL PELO.



Precisamente la convicción de que no recuperaremos Gibraltar por las buenas (ni por las malas, descartada la vía de la fuerza) porque hay un TRATADO, nos debe dar más fuerza moral para decir que el TRATADO DEBE CUMPLIRSE A RAJATABLA. Eso es lo que no hace nunca España.



Si el Tratado se cumpliera a rajatabla, y España aplicara todas sus leyes de soberanía, los gibraltareños se ahogarían por sí sólos, no haría falta ninguna campaña, ningún casus belli, nada de asperezas, la fruta madura que decía F.F.Bahamonde caería sobre los pinchos de los bloques sumergidos y se desinflaría; nadie querría vivir allí, como ocurrió durante muchísimo tiempo en que Gibraltar era un secarral con cuatro cabras.



España tiene intereses con Gran Bretaña y con los británicos, entre ellos el turismo, y no es plan de que parezca que los españoles nos hemos vuelto antibritánicos; yo no lo soy, estoy encantado de que vengan cuando lo hacen para divertirse conforme a la ley, pero sí soy contrario a que me roben con el contrabando, a tener una cueva de Alí Babá en plena Cádiz, a que me estafen los impuestos millonarios de los teleadictos, los beneficios de los no residentes, etc. España debería hacer una campaña no tanto para reiterar sus sacrosantos derechos a recuperar la roquita de los monos sino para avergonzar ante toda Europa y todo el mundo el estercolero de platino en que se está convirtiendo ese peñón con la aquiescencia de Downing Street. Gibraltar es hoy una infamia, no una colonia, y por ahí debería atacar España, pues hasta hoy sólo sabemos enfrentar nuestro orgullo de toro a la frialdad viperina de los anglosajones.



Tratemos a los británicos (incluidos gibraltareños) como personas normales, no como a monstruos, y por tanto exijámosles lo que se exige a cualquier persona: que cumpla las leyes, las nuestras y las internacionales. Yo estoy harto de ver a mis ministros soltar latiguillos en cenorrios de la ONU que luego no van a ningún lado, o aprovechar episodios casuales para malvinizar el tema. Señores, es suficiente con aplicar las leyes y, si hace falta, crear otras nuevas en uso de nuestra soberanía.

  

Claro, que para eso hacen falta dos cosas: la primera es estar limpio, y a saber si todos los españoles de la zona o de la no zona tienen interés en que aquello siga como está. Ojo, no todos los intereses son ilegítimos, pues hay que tener en cuenta que toda decisión conlleva costes y que algunos pueden caer por el camino. Lo que España ha hecho siempre mal (que yo sepa) es no saber crear un incentivo para que los españoles limítrofes a Gibraltar estén encantados de la vida, tengan trabajo, progresen, hasta el punto de que sean los gibraltareños los que estuvieran deseando participar de ese mundo. Por el contrario, hemos dejado abandonada La Línea, el Campo de Gibraltar, hemos creado un erial de suciedad institucional y polvareda que ha lanzado a todos los españoles a querer ser adoptados por Su Majestad la Roca. Y así nos va. La alcaldesa de La Línea se ha quejado de la postura española, y no me parece bien, pero no hay que dejar pasar una cosa importante y es que lleve razón o no está poniendo de manifiesto algo que debe avergonzarnos a todos: el que España no haya trazado desde hace décadas un plan para enaltecer a los españoles de la zona, en lugar de abocarlos a ser los camellos, mamporreros y testaferros de los “zeñorito de zu majetá”.



La segunda es la unidad, y ahí entra el Partido Socialista Obrero Equidistante. Qué pena, una vez más, que la parte más seria de la izquierda parezca menos seria que la peor derecha; que el PSOE, que teóricamente atesora como Smígol (no sé como es) el tesoro de la media España “progresista”, no sepa nunca en qué consista el progreso más allá de llevar la contraria al Partido Popular o de aquello que signifique unidad de acción nacional (o estatal, si les gusta más) de España. Equidistante entre España y sus “naciones”, como ocurre con Cataluña o el País Vasco y sus PSC y PSE. Equidistancia con Gran Bretaña cuando, según el PSOE, España hace aspavientos cuando se queja de que los gibraltareños nos llenen el suelo marino de un Tetris gigante; o equidistancia con Marruecos cuando los amigos africanos acampan en Perejil. Siempre equidistante, pobrecito Partido Socialista que nunca sabe dónde quiere estar sino sólo dónde no quiere estar (nunca junto al PP, nunca junto a lo que signifique sencillamente España sin matices salvo cuando hay medalla deportiva de por medio –y televisión-.). Con partidos mayoritarios equidistantes no se puede ir a ninguna parte. Que eso lo hagan los partidillos del sainete español tiene hasta su gracia, pero que lo haga quien tiene vocación de Estado es imperdonable, y así nos va. El gracioso de las obras teatrales españolas del barroco es un personaje genial, pero nunca dejaríamos a ese gracioso que además hiciera justicia en Zalamea o que ya en el XIX pretendiera conquistar a Doña Inés. Pues sí, nuestro partido socialista es tan equidistante que se quedó en aquello del “ni quito ni pongo rey”, aun a sabiendas de que con esa conducta siempre acaba “ayudando a su señor”, que casualmente siempre es el debilitamiento del Estado (ése que tanto quieren defender, en otros foros, cuando se quejan del progresivo desmantelamiento del ídem ante el capital privado, pero que nunca saben defender cuando el adversario no es virtual sino evidente).



En fin, mi enhorabuena condicionada al Ministro español por su firmeza. Condicionada digo, porque me espero a ver si dentro de quince días seguimos con cara de tener un plan, o estamos ya mirando a todas partes a ver qué ha dicho Venezuela o Cuba o Lituania o Artur Mas.

miércoles, 24 de julio de 2013

CUESTA ABAJO







Mi barco es capaz de navegar cuesta abajo. Perdió las velas, rotos sus mástiles, el timón llevado por una ola y el timonel y todos los demás no están. O sí. El agua entra por ranuras, brechas, bocanadas, y aun así navega mientras veo flotar entre el agua entrante mis astrolabios, sextantes, compases, cartas marinas y las propias y mi patente vieja… pero nadie está herido.


En un momento mi barco es lustroso y está nuevo, viaja a tres metros sobre el mar y otras se hunde como un invitado. La tripulación se subleva y me arroja, de pronto me aclama y de pronto se esconde pero no pienso hacerles preguntas.


La noche es más fácil y el día no es. Los círculos en el mar delatarían de qué mar se trata, es mejor arriar y que la corriente compita con la ingravidez de los desesperados. Cuanto menos se entiende más se vive, y a este barco no lo entiende nadie porque es como un fantasma hecho sólo de voluntad.


A la Tortuga, a Corfú, Goa. Un dolor en cada puerto, y un puerto en cada enemigo, esperándome. ¡Pues que espere!

martes, 23 de julio de 2013

APARICIONES MARIANAS, LA VARA DE BURGOS, EL MUNDO Y LA PRUEBA DEL 9.





  Rajoy se aparecerá a los españoles el 1 de Agosto (de 2013, que nadie se equivoque). Hay que avisar a Pitita Ridruejo de que esta aparición mariana no es de las que le interesan a ella, sino a Rubalcaba, pero entenderán que yo denomine “apariciones” a los momentos en que Rajoy se manifiesta, ya sea en la tele como poltergeist o en forma de Ya Tal, siempre hay algo de inasible, de fascinante cuando Mariano irrumpe, como un holograma, como “los otros”… y total para lo que luego dice, quiero decir, lee.



  Rajoy ha decidido bajar del Sinaí como Charlton Heston cuando hizo de Moisés, cargado con las Tablas de la Ley para reñir a su pueblo empeñado en embrutecerse con becerros de prensa. Ha sido muy tonto, él o sus asesores tontos, porque hace un año y medio hubiera tenido a toda España detrás cuando Rajoy era una solución, al revés que ahora cuando Rajoy es un problema. Hace un año y medio tenía el carisma del ganador soso; hace un año tenía la ocasión de ir más rápido que la Justicia como dijo Espe; hace medio año tuvo la ocasión de apagar el móvil o borrar el contacto Bárcenas. Ahora, sólo le cabe hablar de que la EPA mejora, que las exportaciones suben… como si eso interesara a la España del Empecinado.



  Para Rubalcaba y las Supremes es todo un éxito, porque ellos se conforman con poder gritarle a Mariano y sacar folios o camisetas protesta, montar un megáfono en San Jerónimo y salir en La Sexta; les horrorizaría –y a mí- que de verdad hubiera posibilidad de hacerse cargo del gobierno de España (¿Se imaginan España gobernada ahora mismo por el PSOE?).



  Pero que nadie se engañe, el mérito no ha sido de los políticos, pues ni uno sólo ha sacado nada a la luz, ni ajeno ni propio; ha sido El  Mundo, y a rebufo El País. Y eso debe hacernos pensar, porque hasta el momento, toda la artillería que mueve a la izquierda a promover akelarres parlamentarios y mediáticos se debe exclusivamente a páginas de la prensa blanca con caracteres negros. Ningún diputado converso, ninguna garganta profunda con carnet, ningun bonzo con cargo; todo viene de los denostados periodistas.



  Y eso me ha recordado al tiempo de la campaña del 95 de los Gal, Filesa, Roldán, Cruz Roja, RENFE, etc., contra Felipe; la campaña del 04 con el 11-M con el Titadine, el Chino, Al-Kaeda y ETA, los servicios secretos y la pesca contra Zapatero; y ahora la campaña del 13 con Bárcenas, el Bigotes, la Cospe, las cuentas, etc., contra Rajoy. Si se fijan hay unos 9 años entre campaña y campaña, lo que significa que la política española debe pasar cada 9 años la Prueba del Nueve para ver si es suficientemente democrática, se ve que es el tiempo que le duran a  PedroJota los créditos bancarios. Como verán, en todas esas campañas no ha habido ninguna iniciativa política sino periodística, y los políticos se han limitado a chupar rueda y cámara de los caprichos de PedroJota. La campaña del 95 tuvo éxito, la del 04 no, la del 13 está por ver.



  Lo que sí es llamativo es que los socialistas se rasguen la pana cara en el caso Bárcenas por meras informaciones de El Mundo cuando todo está –lo que está- subiudice, y se lanzan a la Vía Apia derechos al Coliseo con su ticket comprado para Rajoy y los leones, y sin embargo despotricaran contra ese mismo periódico cuando hacía eso mismo pero en sentido contrario con el 11-M. ¡¡Albricias!! De golpe el periódico El Mundo se ha vuelto serio, creíble, fiable, Pedro Jota es el garante de la democracia y el genio de la información, cuando hace unos años con el 11-M era el intoxicador, manipulador, mercenario, amarillista… era el paranoico empeñado en lo que aún no estaba juzgado y más tarde en rebatir lo que ya estaba sentenciado, como si realmente una sentencia cambiara un atentado y la cabeza de un terrorista.



  Que yo recuerde, ZP nunca hizo una comparecencia en el Congreso para hacer frente a las publicaciones de El Mundo. Al revés, todo eran exorcismos y vaderretros ante aquéllos que leían aquéllas páginas tan minuciosas y tan puzzlerianas que algún día serán resucitadas cuando alguien se decida a contar la Verdad, y se sustituya a la verdad de copiapega que hasta ahora tenemos como placebo.



  Ahí es donde entra la Vara de Burgos. En 1800 Don Gabriel  Císcar escribió un tratado sobre los pesos y medidas. Císcar fue uno de los dos españoles (era valenciano, de Oliva) siendo el otro, por cierto, Don Agustín Pedrayes, un catalán insigne de la “marginada” Cataluña borbónica, que asistieron a la Comisión del Metro convocada por Francia para renovar los sistemas de medida con el metro y el kilo y fastidiar a los ingleses con su pulgada y su pie. Císcar alude en su tratado a la famosa Vara de Burgos, que fue creada como unidad de medida compuesta de unos 3 pies casi exactos, y que fue modelo para otras en Toledo, Valencia, Santiago, Aragón, Allariz… Se suponía que esa vara daría unidad de criterio para medirlo todo, en todas partes igual. Sin embargo, -relata Don Gabriel-, la famosa Vara de Burgos estaba torcida, arqueada y según se tomara por una cara o por otra llegaba a diferir en “más de un quarto de línea”. Y si se comparaba con la Vara de Toledo, diferían en más de décimo y medio de línea.



  Aplicado este rollo al problema actual, me sirve para decir que no sólo es un problema el que haya dos varas diferentes de medir, sino que una misma vara puede dar diferente resultado según quién la empuñe y por dónde la coja. Rajoy va a presentarse al Congreso porque unos partidos se lo exigen a raíz de unas informaciones periodísticas; los mismos partidos que despreciaban esas informaciones periodísticas cuando iban contra ellos. Créanme que las apariciones de Rajoy tienen algo de cómico, pero también tienen algo de inocente, de kitsch, de prehistórico, cuando vemos quiénes son y cómo actuaron en su momento los que tanto vociferan ahora contra él.



  La memoria es un enemigo. Triste país es aquél en el que te repugna dar la razón a cualquiera de los dos bandos.

lunes, 22 de julio de 2013

¿CUÁNDO ESTARÁ EN LA CALLE?









No me busquen hoy la ironía porque voy a hablar de un crimen, y de una sentencia, la de José Bretón condenado finalmente a 40 años de prisión.

  Tampoco esperen un juicio sobre el juicio, ni mi opinión sobre lo ocurrido, no me alejo de la mayoría sea cual sea.

  Ahora sólo me interesa destacar una cosa muy llamativa: lo que más interesa a todo el mundo en estos momentos es saber “¿Cuándo estará en la calle?”

  Es decir, nuestro sistema se ha ganado a pulso la fama de que, por mucho que se condene a un criminal, éste nunca cumple, siempre sale antes ya sea porque está (falso) terminal o porque ha trabajado o porque le han indultado o porque le han dejado prescribir no sé qué o porque le revisan el juicio o porque a alguien le da mucha pena o porque cambian la ley y se cuela por la rendija o porque combina las churras con las merinas y le computa a devolver o porque lo que sea…

  Miren la confianza que tiene la población en el carácter de las penas, que todo el mundo sabe que NUNCA SE CUMPLEN. Y si alguien piensa que no se cumplen las sanciones, el paso siguiente será perderle el miedo a cometer la infracción, lo cual por cierto a mucha gente le parece maravilloso.


  Llegará algún tiempo en que, en los mentideros (véase la etimología de “mentira” para referirse a las tertulias), la gente se interese por saber qué medidas de educación le van a permitir recibir en la cárcel, qué riesgos tiene de contraer otras enfermedades o adicciones o dolencias en prisión, qué compañeros va a tener, qué atención psicológica va a quedar en la familia, qué responsabilidad va a esperarse de otros posibles encubridores, qué consecuencias puedan tener las filtraciones habidas, qué lecciones debemos sacar sobre el jurado que ahora es bueno cuando coincide y ahora es malo cuando no coincide –léase conmigo-, qué reformas deberían promoverse o no promoverse en la legislación para evitar estos casos, qué capacidad tiene la sociedad de evitar que estos casos se repitan o bien son un porcentaje inevitable en toda sociedad humana, etc.


  Ahora mismo, lo único que tiene a la gente preocupada –y con razón, ojo- es si cabe la posibilidad de encontrarse a Bretón mañana por la calle como se ve a los etarras, verlo cruzarse por la calle con la madre de sus víctimas como ocurre con los etarras, verlo poner sus fotos y sus falsos partes médicos y su club de fans como hacen los etarras y verlo en comisiones parlamentarias de derechos humanos como ocurre con los etarras… Aquí tampoco me estoy dejando llevar de la ironía, sino directamente del sarcasmo, y voy a parar porque créanme que para sarcasmo cuando me pongo me pongo…


  Algo muy grave falla en nuestro sistema de Justicia si lo primero que preguntamos es: ¿Y cuándo permitirá la Ley a este señor burlarse de la Justicia? Está claro que la pena debe tener una finalidad rehabilitadora por definición, pero eso no significa que por definición haya que largar en todo caso a los presos a la calle con controles de la Señorita Pepis para gastar menos en ranchos y ahorrarse gasto en prisiones, como si las cárceles fueran hospitales, colegios, albergues… o quizá es que sí son iguales. Eso es lo que ahora mismo piensa la mayoría de ciudadanos, mi opinión no importa.


  Pues eso, que a ver cuándo sale.

viernes, 12 de julio de 2013

LA SEGUNDA YA… TAL









  Lleva razón el portavoz del PP: Rajoy ya ha dado explicaciones sobre Bárcenas. El otro día sin ir más lejos, cuando le hicieron dos preguntas y la segunda era sobre este asunto, contestó un maravilloso: “La segunda ya… tal”



  Hace mal en insistir la oposición pidiendo nuevas explicaciones. ¿Para qué queremos más? ¿Es que hay algo que pueda superar el “la segunda ya… tal”? Es más, quizá si Rajoy compareciera repetiría la misma contestación, posiblemente sin los puntos suspensivos, mostrando ya más firmeza (como le pedimos los españoles, dando muestras de que escucha a la calle).



  Hace años, el Ministro felipista de Asuntos Exteriores (“Morán” para los mayores, sobran explicaciones; “uno” para los menores, sobran explicaciones) recordaba una contestación que le dio una vez un diplomático, el cual para dar una evasiva dijo “lo más probable es que quién sabe”.



  Bueno, pues en la colección de evasivas yo creo que el “la segunda ya tal” es incluso mejor que la de Morán, porque tiene gracia, no sólo incluye un subterfugio sino directamente una greguería, es digna de Gómez de la Serna y eso ya justifica toda una legislatura.



  A mí, qué quieren, ya me da igual si Rajoy es bueno o malo, si es corruto o no corruto, si nos sacará del crecimiento negativo o nos meterá en el decrecimiento positivo… pero le agradeceré para toda la vida que me haya dado ese recurso lingüístico que, no les quepa duda, usaré siempre que pueda. Aznar jamás nos dio un poema como éste, se limitó a hacernos reir con su música (la del acento texano) pero nunca con su texto.



  He querido dejarlo reflejado en este blog a ver si la nube esa cibernética que vuela por Raticulín lo guarda, antes de que se me escacharre la computadora (toque vintage).



  En definitiva:

  Gracias, Mariano.

jueves, 11 de julio de 2013

LA TRANSPARENCIA DEL LODO








El lodo puede hablar de transparencia todo lo que quiera, pero no por ello deja de ser lodo.



  Los Transparentes tienen el máximo poder, y están acusados de corrupción hasta la médula, tanto que alcanza hasta la cima del organigrama, ya sea porque está implicada o ya sea por no enterarse. La oposición de los Transparentes pide explicaciones, las bases piden unas palabras, la población está irritada; pero ellos, los transparentes dicen que ya han dado explicaciones donde había que darlas y vetan cualquier actividad parlamentaria en la que se pueda al menos preguntar y obligar a dar la cara.



  No entienden que la TRANSPARENCIA además de una LEY es una ACTITUD.



  Si el lodo fuera transparente dejaría de ser lodo, y está claro que ante la duda prefieren ser lodo. Para Transparente ya está el de Toledo. Así que ya ven.



  Ahora, cada sectario español puede aplicar los párrafos anteriores al escándalo de Bárcenas de España o al de los EREs de Andalucía. Esta mañana, el PSOE y creo que Izquierda Unida han abandonado la reunión sobre la Ley de Transparencia porque el PP no quiere dar explicaciones sobre Bárcenas. Por la tarde, el PSOE ha decidido junto a Izquierda Unida vetar las explicaciones sobre los EREs que supongo habría pedido el PP. Si Usted no es sectario le partirán el corazón las dos Españas juntas.



  No obstante, yo revisaría las palabras: Ustedes dirán que en nuestros políticos no hay transparencia, pero bien mirado yo les digo que son la TRANSPARENCIA MÁXIMA: MIRAS SU CORAZÓN Y SE VE A TRAVÉS DE ÉL.

martes, 2 de julio de 2013

POBLACION: DE PARTE DEL ESTADO A RECURSO








   Población, Territorio y Forma de Gobierno. Estas tres cosas eran los componentes del Estado, según una buena parte de la Teoría Política. Hoy, la población ha dejado de ser una de las tres partes constitutivas del Estado, y ha pasado a ser un recurso del mismo. La población ha sido sustituida por los Bancos, de modo que las partes actuales del Estado son Bancos, Territorio y Forma de Gobierno.

   Las personas ya no son las beneficiarias del Estado, sino las que lo nutren, una vez recuperado su carácter de Leviatán ciudadanófago. Los Estados se establecían para el beneficio de la gente, y para ello se utilizaban los medios, la riqueza más o menos repartida. Hoy, es la riqueza en sí misma la que se personifica en forma de 4 o 5 bancos y 10 o 12 grandes empresas. Los ciudadanos son engullidos como aquellas burbujas de intestino en los cuadros de El Bosco, y sacrificados en canal sobre un altar de piedra dura como en las pirámides aztecas, a miles cada día, todo por el bien del Monstruo.

   Cuando los Estados han demostrado que son incapaces de controlar a los Bancos, de obligarles a revertir todo lo que se ha hecho por ellos; cuando se nos convence de que hay que arrojar todos nuestros bienes en el morral de los bancos y de que eso nos va a salvar sin obligar a que en la salvación entren las personas; cuando se obliga a los marineros a bajar los botes salvavidas del Titánic para que se suban a él los oficiales; cuando se nos toma por tontos cuando los políticos se arrodillan rogando que los bancos otorguen crédito en lugar de ordenárselo demostrando que realmente NO PUEDEN hacerlo, es cuando vemos que los Bancos y el Capital no son un recurso del Estado, sino que son el Estado, y la que sobra es la Población, que puede existir o no (véase Estados ficticios que existen sin población como paraísos fiscales o como placetas de canicas con CIF).

A partir de aquí, tendremos que buscar acomodo a las poblaciones a las que los Estados están echando para dejar sitio a las oficinas bancarias.