domingo, 8 de septiembre de 2013

JUEGOS OLÍMPICOS MADRID-2020, USA, PARíS Y LA GUERRA DE SIRIA.




 



No hay que sacar de tiesto el discurso de Ana Bottles, ni el apagón del vídeo, ni el sempiterno “no nos quieren” que suena a "Alberto de Mónaco ens roba”. Madrid 2020 no será, o será otra cosa, pero los Juegos Olímpicos no se pierden por una presentación. Eso es tan tonto como decir que a Urdangarín le podían negar un proyecto si no lo presentaba con gracia, o que la UGT podía rechazar un Curso de Formación porque el profesor de paja fuera ágrafo. A las presentaciones se viene ganado y se viene perdido.



Es verdad que el café con leche de My Tylor is rich dará que hablar como lo dio la Niña de Rajoy o la camisa celeste de Kennedy, cositas que llenan minutos de tertulia y aderezan nuestras vidas como un geranio, pero no se engañen: por suerte para el mundo, las estupideces de nuestro país sólo son capaces de estropear al propio país pero no tienen entidad para llamar la atención del mundo. Quien se acuerde de los chistes de la hormiguita y el elefante sabe a qué me refiero.



Una cosa sí merece análisis: entraba en lo previsible que Madrid no alcanzara los Juegos-2020; pero nadie contaba con que tuviera tan pocos apoyos. Vamos, que hemos caído tan bajo como en Eurovisión, al nivel de como cuando Zarkozy le puso la sillita a Zapatero en la cumbre de los Hombres-G, que parecía el buen hombre como esas cuidadoras de aseos de señoras que se sentaban en una sillita de enea con cara de madama de puticlú y te vendían un pitillo para disimular. La cara de tontos no se nos ha clavado por la derrota, sino por la humillación de ser los últimos, los rechazados… hemos vuelto a los tiempos en que España se quedaba siempre fuera de los Mundiales o de las Eurocopas a falta de alguien que sobornara a Malta. ¿Por qué nos ha pasado esto?



No quiero pensar que todo el equipo español se haya equivocado en sus previsiones. No comparto a quienes critican a la delegación española con cualquier greguería, porque las cosas no se habían hecho mal; las obras y los proyectos son aceptables; la euforia no ha sido tal sino prudencia calculada; ha faltado algo de chispa pero eso no ha sido el problema; si se hubieran ganado los juegos todo el mundo estaría ahora alabando el buen trabajo realizado. Ahora muchos se apuntan al sano deporte español de hacer leña del olimpista caído.



Al paso de las horas, la cara de novia plantada de Bette Davis se va transformando en cara de Hitler y la puñalada por la espalda (Dolchstosslegende) que tan bien funcionara en Alemania para explicarse el fracaso de la I Guerra Mundial. ¿Por qué nos han traicionado los miembros del COI? Los analistas empiezan a repasar las listas de “votos seguros” para ver contra quién van a organizar “La noche de los votos largos”; más de 10 y más de 20 se han rajado a última hora, qué diferente este tiempo de aquellas épocas en las que Carlos de Habsburgo sabía obtener votos para ser Emperador, o los Borja españoles sabían agrupar votos para ser Papas…



Desde 1898 pensamos que el mundo está contra nosotros. No es cierto. Sencillamente van a la suya, como debe ser.  No es una hispanofobia, sino la “egofilia” de cada país que aspira a ser algo, a diferencia del nuestro que en lugar de hacerse a sí mismo se dedica a “pensarse”. En el caso de Madrid-2020 creo que ha pasado lo mismo; es absurdo pensar que alguien ha querido castigarnos; sencillamente creo que los electores han tenido una opción prioritaria de última hora, o dicho de otra forma: han recibido un telefonazo. Es muy probable que Madrid tuviera bastante seguros esos votos que ahora le han traicionado, pero que un buen puñado de esos votos se han caído a última hora por presiones internacionales. ¿Quién ha llamado a los señores del COI?



Pues en mi opinión, el teléfono rojo de la Casa Blanca ha intervenido a última hora y éste es mucho más efectivo que los teléfonos de cerámica de Alcora dieciochesca del Palacio Real español (si los hay). El teléfono de los USA ha actuado en la última semana, si mi teoría no falla, y es la siguiente.



¿A quien beneficia que España no consiga unos Juegos? Claramente, a Francia. París viene aspirando a los Juegos igual que lo hizo Madrid cuando cedieron ante Londres; mantiene su aspiración para 2024, pues se supone que coincide con el centenario del París-1924, que conoció los VIII Juegos Olímpicos nacidos gracias al también parisino Pierre de Coubertin.



Evidentemente, si España hubiera obtenido la Olimpiada (mal dicho, Olimpiada es el tiempo entre juegos y juegos, pero en fin) de 2020, hubiera sido imposible que Francia ganara los de 2024, pues como todo el mundo sabe hay un código no escrito que hace que los Juegos salten de un continente a otro sin repetir dos veces seguidas.



Así pues, en mi opinión, Francia está detrás de la concesión a Tokyo de los juegos de 2020, no como preferencia por Japón (que yo creo que les importaba un rábano) sino para que España no fastidiara la futura elección por París. En ese sentido, nuestro amigo del norte podría estar detrás de una (más) de las actuaciones internacionales que casualmente afectan a España, como dicen que ocurrió con ETA, con el atentado de Casablanca, con el 11-M…



Mi argumento es endeble –aparentemente- porque desde hace mucho tiempo se sabe que París aspira a celebrar sus juegos, y por lo tanto la diplomacia francesa debía haber actuado ya desde tiempo antes y no habría motivo para un cambio de última hora en los “miembros traidores” del COI.



Pues sí, pero no. Miremos el escenario internacional de los últimos 15 días: la guerra de Siria, Obama queriendo hacer de Bush y su Parlamento queriendo hacer de Joan Baez. El probable uso de armas químicas ha llevado a los USA a promover un ataque contra Al-Asad, pero se ha quedado solo. Los Estados Unidos han hecho su arrancada de caballo y se han encontrado con la parada de burro de su amigo británico que, al igual que los torys de la Reina Ana en 1700, se han mostrado contrarios a una guerra internacional. Obama se ha visto de golpe solito en el estudio del fotógrafo y ése ha sido el momento en que la siempre oportunista Francia (o sea su primer ministro Hollande reconvertido en La Fayette) ha acudido a retratarse con el yankie como en tiempos de Washington, dejando a la España de Gálvez marginada a pesar de tanto trabajo. Ya tenía ganas la France de hacerse la foto del aliado fiel (léase servil), que desde tiempos de De Gaulle no había ocasión tan clara y una vez sufrido el boicot antifrancés de los USA en tiempos de la Guerra de Irak.



Hollande en los fotolitos ha hecho de Aznar en las Azores. Aznar tuvo de premio Perejil, y Hollande ha tenido de premio París-2024. Estoy convencido de que, cuando se citan ambos presidentes para hacerse la foto del francés leal, no hablan de Tocqueville sino de cambio de cromos, y que uno de esos cromos (¡ahora o nunca!) era el Olímpico.



Así que no hay que azotarse por lo bien o lo mal hecho por España en Buenos Aires. A nadie le ha importado si España merecía o no los Juegos, ni si Ana Bottles ha aprovechado su curso Mangold de inglés o su Coach de gestualización; España ha sido ignorada, sencillamente, porque había que apoyar a París, ya que éste apoya al Emperador cuando éste se lo exige.



Aquí, en España, seguimos jugando a aquello de burlarnos de las Azores, y de rechazar Disneylandia, la Fórmula 1, las bases USA, etc., etc., y eso está muy bien, pero lo que no se puede pretender es jugar además a tener un lugar en el G-8, en el G-20 (sentados), también etc., si somos un país que no sabe cuáles son sus aliados y qué costes tienen las alianzas.



No hay nada peor en el ámbito internacional que la incoherencia. Lo más sangrante, además, es que en España “lo internacional” es lo “interprovincial”, ya que tenemos tantas naciones aquí dentro, lo cual también se percibe fuera.



En fin, que yo más que pretender hacer unos Juegos Olímpicos, me conformaría con hacer la próxima edición de Humor Amarillo o de Juegos sin Fronteras jugando a romper una piñata mientras la cabra bizca revolotea. O eso o hacerse adulto. Ah, y ¡Viva Madrid!

jueves, 29 de agosto de 2013

BANDERAS TIRANAS












Es lamentable que el sentido común no nos haya dictado ya una solución sobre qué hacer con las banderas republicana y la rojigualda con el águila de San Juan.



Es una pena porque, a falta de un mínimo de empatía social, nos estamos lanzando a un debate liliputiense sobre si son legales, constitucionales, aconstitucionales, paralegales, ilícitas, preconstitucionales, legales en su exhibición pero no en su proclamación, nos restregamos textos, sentencias y reseñas de sentencias como si éstas resolviesen algo, etc. etc. Puff.



No voy a hacer hoy un estudio sobre cada una de ellas, que lo merecen cada una, -conste- por su apasionante interés histórico y antropológico para entender a España o mejor, Iberia.



La polémica, para los Españoles por el mundo que cada vez son más, ha surgido (la causa inmediata, no la eficiente, ni la remota, ni la mediata) porque unos lelos de las Nuevas Generaciones del Partido Popular de España se han ido haciendo fotos con gestos o banderas franquistas o directamente neonazis.



Y se ha agravado porque otros más lelos aún –éstos son los peores, los adultos responsables de sus niñatos- se han limitado a recriminarles, como cosa de chiquillada, en lugar de expulsarlos de forma automática. No se dan cuenta de que cada día que pasa sin expulsarlos del PP, será un año más que tendrán que sufrir el que el PSOE le exija en el Parlamento la condena del franquismo. Allá ellos. Y los otros.



Como digo, no voy a hacer un estudio histórico intentando justificar cada una, lo bueno y lo malo, la historia del BOE de cada una, aunque sea una historia preciosa, porque hoy no toca que si no me distraigo y me quedo hasta las tantas escribiendo sobre lo accesorio. Me limitaré a matizar dos cosas antes de que algún listo intente dejarme en evidencia:



1) la bandera republicana, con la franja morada, sería realmente la de la II República, pues la I mantuvo los dos colores rojo y amarillo, y por tanto no sería propiamente la de los ideales republicanos sino los específicos de esa II República tan guay para muchos y tan horrenda y sectaria para otros; bueno, eso es verdad, pero también lo es que en la I República se dieron en los primeros momentos de la Revolución de 1868 movimientos republicanos que ya enarbolaban la tricolor y así consta por ejemplo en descripciones de las revueltas en tierras valencianas –otra cosa es que las diversas facciones terminaran transigiendo en mantener sólo los dos colores; frente a eso, también sería verdad que el morado no era inicialmente un color subversivo por republicano, sino más bien por masón, como parece desprenderse de las investigaciones sobre el toque morado de la bandera que bordaba –o dicen que bordaba- Mariana Pineda, llevada al cadalso por silenciar a sus supuestos cómplices republicanos cuando quizá lo que escondiera fuera una cuadrilla masónica. 2) El águila de San Juan no es un invento de Franco sino que ya la usaban los Reyes Católicos, aunque es cierto que Franco modificó el escudo retirando los símbolos de las dos Sicilias y reforzando el castellano leonés. Seguramente habré dicho algo más matizable aún, o rectificable, hoy me da un poco igual, porque lo lamentable supera a lo instructivo.



Lo lamentable es que nuestros abuelos se tragaran todo lo que se tragaron, unos a otros y otros a unos, unos antes con Franco, y otros después y cada uno con su drama personal ya fuera del 36, del 39 o de los 40 años siguientes, con tal de que sus nietos (NOSOTROS) tuviéramos un país mejor para vivir. Y los nietos, los niños, los NIÑATOS, que no nos enteramos ni de la décima parte, nos dediquemos ahora a jugar a presumir de historia como si fuéramos nosotros los fusilados, los torturados, los exiliados. Se me revuelven las tripas sólo de pensar que ahora nos tocase vivir bajo cualquiera de esas dos banderas.



Estoy seguro de que siempre podremos encontrar diferencias entre una y otra bandera, que si ésta es más legal que la otra, menos mala, más histórica… pamplinas hoy.



En mi opinión, y aquí termino por hoy, da igual si son legales, constitucionales, delictivas, etc., porque sencillamente las dos son DEPLORABLES ((sé que me lloverán piedras)). Y lo explico. Me da igual todo lo demás que rodee a una bandera, si sé que con la misma se cometieron atrocidades entre hermanos, y no con carácter aislado sino como parte de una contienda fratricida organizada, prolongada, sistemática, cruel.



Cualquiera que haya leído conoce cientos de casos en los que se han cometido las peores barbaridades, los mayores horrores y las crueldades más inimaginables, por gentes que tenían una u otra de esas dos banderas en una mano y un arma en la otra. Si uno no es muy joven, además, habrá oído de personas conocidas docenas de casos particulares en los que eso se produjo. Ello significa que, cuando uno saca a pasear cualquiera de esas dos banderas, está imponiendo a un buen porcentaje de españoles un montón de recuerdos trágicos, absolutamente repugnantes, que sólo provocan sentimientos de miedo, dolor, y de ahí se pasa al odio y a la sed de venganza por cosas que realmente ocurrieron a otras personas y en otros lugares. Pretender ser herederos de aquéllos para lo bueno y no para lo malo, como pensando que “mi abuelo o mi padre sí merece respeto y el tuyo no”, es tan abyecto como ignorar que la gran mayoría de los seres humanos (incluyendo los españoles de entonces) fueron mucho menos libres de lo que parece para decidir nada, pues los acontecimientos de un país convulso se los llevaron por delante como hormigas en medio de un huracán. Los verdaderamente culpables, malos y retorcidos suelen ser minorías y todo el resto suele ser la víctima ya de unos o ya de otros.



Pasear las banderas que lucían orgullosos los criminales de uno y otro bando me parece inmoral, por todo el dolor que generaron, y sin que sea excusa el que bajo tales banderas también hubiera mucha gente bienintencionada, intelectuales preparados, personas con humanidad.



Los republicanos de hoy podrán decir que ellos no tienen la culpa de lo malo que pasara en la II República y que siempre hay ”descontrolados” en toda campaña hermosa (en fin, habrá que comprarles esa historia, si es la que les gusta), pero yo sinceramente no puedo sentir mucho aprecio por una II República que se levantó en el Ateneo pero se fue a dormir a una Checa, y les planteo lo siguiente:



El día que los republicanos renuncien a la franja morada y adopten la bandera roja y gualda, ese día sí deberá temblar la monarquía española porque es cuando multiplicarán por cinco sus adeptos. Si aceptaran un consejo, yo les diría que ser republicano no exige adorar una bandera que sembró el horror en millones de españoles (aunque quizá ellos piensen que esos aterrorizados merecían sufrir ese terror). Lo cierto es que mientras mantengan la franja morada, para media España seguirán pareciendo un montón de conciudadanos empeñados en revivir momentos traumáticos para millones de españoles. Y lo mismo pienso para los que sacan orgullosos la que tanto usó Franco.



No puedo entender que unos compatriotas quieran que otros sufran de miedo o de dolor, ni con una bandera ni con la otra, y para entender eso no hace falta que llamemos al Tribunal Constitucional ni a los Juzgados de Instrucción.

domingo, 18 de agosto de 2013

SOLUCION A GIBRALTAR: “EL BARBACOAS”











España hace mal en pensar en la Ley para resolver lo de Gibraltar, como si la Ley sirviera alguna vez para algo. Tampoco hace falta mandar legiones de barcas ni de barcos; esto lo puede arreglar un hombre solo. Bellido Dolfos con Pedro el Cruel, David con Goliat, Judith con Holofernes, Charlotte Cordeille con Marat, Dalila con Sansón, el Señor Lobo con Pulp Fiction… ¿Quieren más ejemplos? Es mejor un profesional bien pagado que cien aficionados alocados para acabar con el Coronel Kurtz. Mi profesional es: “EL BARBACOAS”.



   Mi plan: yo dejaría a los británicos acabar la urbanización ésa de superlujo. El truco está en que España compre uno de esos adosaos (no son otra cosa, aunque con paredes de Macael) megafashion. Lo compra España pero lo pone a nombre de “El Barbacoas”. ¿Quién es este hombre? Bueno, habrá que hacer una selección, pero material no nos falta, sólo hace falta conseguir un Barbacoas que garantice la finalización de la tarea.



   El Barbacoas se instalará en su adosao de Gibraltar, y empezará la función. Imaginen al Barbacoas cada noche en su adosao, asando los pinchos a toda humareda, con la cinta casette de los Chunguitos y la familia bailando justo a tres metros del chalet de Kevin Costner, de los Beckham, de la suegra de Picardo… El Barbacoas plantará su parrilla justo pegada a la medianera con los rosales de los Duques de Kent, que se atufarán con el olor a aceite pesado de la sardina y la orza de chorizos de Cantimpalo, y a partir de ahí toda la gama de embutidos, fritos, ahumados, sonidos guturales, expansiones de la vida… que España es grande en creación de ruidos y olores.



   Dirán Ustedes que los gibraltareños ya están acostumbrados a eso pero yo les contesto que los destinatarios de esos chalets no son los gibraltareños sino los chinos y dubaianos que se estén lucrando con el juego ilegal, el contrabando, las llamaditas de los colgados, los incorruptos del mundo… así que ésos no saben nada de nuestros humos (sentido literal), ni de nuestros saraos, vamos, que consiste en plantarles la Playa de la Caleta en pleno Gibraltar de Luxe. Por supuesto, el Barbacoas debería ir a todas las reuniones de comunidad a montar gresca, debería ensuciar los elementos comunes con colillas, huesos de aceituna, y toda la miscelánea de residuos humanos que son propias de un nacional.



   La gente empezaría a vender sus propiedades, los precios de la misma caerían y poco a poco España podría ir enviando a nuevos Barbacoas a que se hagan cargo de los adosaos en venta, hasta hacerse con el control.



   El sistema podría extenderse a otros barrios gibraltareños. En España tenemos millones de personas capaces de destrozar la convivencia en una calle o en una comunidad de vecinos, no hace falta siquiera mandarles a Ada Colau como dije el otro día, basta con aplicar lo que sabemos hacer desde hace siglos: el jorobar al vecindario.



   Si hiciéramos eso, cambiaría la composición de la población gibraltareña, no haría falta convencerla porque bastaría con sustituirla.



   Aparte, quedan mecanismos extremos como es que, una vez que el Barbacoas y los suyos hubieran tomado el control de la ladera Este de Gibraltar, la declararan independiente y el Gobierno español les reconociera el derecho a decidir y decidieran integrarse en España. Esta solución sólo tiene una pega: conociendo a los españoles, es más que posible que, en caso de ejercer ese derecho, lo hicieran en serio y se proclamaran independientes de verdad. Para evitar eso hay que seleccionar a gente de… ¡Vaya, no se me ocurre en dónde encontrar gente verdaderamente patriota! Quizás en el mismo Gibraltar… (dentro, se entiende).

jueves, 15 de agosto de 2013

LA COSPEDAL EN LA AUDIENCIA Y OTROS MITOS DE LA CIENCIA










Si acaso vas a la Audiencia 
de la España Nacional
pregunta por la Dolores
García de Cospedal,
que tiene testifical
para todo el día de hoy,
pues nombrada por Rajoy
secretaria general
la ha llamado el Señor Juez
para ver si de una vez
se aclaran esos rumores
y la buena de Dolores
les pone punto final.





Y allá se fue Cospedal
como reina del Pepé,
para decir “no lo sé”,
“no me acuerdo”, “yo no estaba,
que cuando aquello pasaba
no era yo la principal,
pues me encontraba tan ancha
por mi Castilla-La Mancha
con el traje regional”.





Ha desplegado elocuencia
por las Salas de la Audiencia
nuestra homérica Dolores
regada de presidencia,
como diosa diferida,
por nómina nominada,
con tipex fotocopiada
y herida, o más, acechada,
entre Cascos y entre Arenas
como en las guerras de Atenas
ante las puertas de Troya
y ante tanto giliViva
Dolores de Cospedal,
que se fue a la Nacional
con su melena de diva
para contar al Fiscal
qué se fizo del dinero,
qué del felón tesorero
y qué de los pagos sin IVA
que salieron del despacho
del muchacho barcenero.



La Cospe ha dicho “no quiero
ni sobre ni penitencia”.
No quiere volver a la Audiencia
por lo menos hasta Enero;
que cada palo a su vela,
militante o presidente;
si cae la manta, se siente,
y ha advertido con salero,
cual cisne de mal agüero,
que ella ya no se desvela
por la vela del gerente.

RAJOY, PLEASE, LA VERJA DE GIBRALTAR A FINISTERRE.












Hay que llevar la verja de Gibraltar a Finisterre. Aprovechando que aún es nuestra (vamos, que la puso Franco y que está en suelo español), podíamos contratar sin IVA a algunos autónomos y que la llevasen con nocturnidad hasta Finisterre o las islas Cíes léase Galicia.



Sí, señores, es un error considerar a Gibraltar como un conflicto cuando es una SOLUCION. La solución a todos los problemas de España sería que la península entera fuera británica (Portugal ya lo es como Greta Garbo, pasión de lapa), y el único que puede lograrlo es Mariano Rajoy O´no. ¡Ahora es el momento!



Ya sabemos todos que el PP sólo gobierna cuando obtiene mayoría absoluta porque para el resto de partidos es antidemocrático dejar que gobierne en solitario la mitad conservadora de España. Y ya sabemos que en España todo tiene que conjurarse para que el PP obtenga esa mayoría absoluta, y que “in dubio pro senestra”; por eso Rajoy debe hacerlo ahora, y no puede esperar a la próxima vez que –dentro de unos veinte años- vuelva a obtener su niña otra mayoría aplastante. La razón es sencilla: en veinte años no habrá España.



Señores, imaginen que toda España pasa a ser británica por corrimiento de la verja gibraltareña. Se acababa el problema del separatismo porque, ¿alguien imagina a Londres consintiendo a Artur Mas profesión sus referéndums o a Iñigo Urkullu profesión sus Bildus levantar una ceja (sin segundas)? ¿Qué habría hecho la Queen con Bárcenas, con los ERES, con los desahucios, las preferentes? ¿No estarían más seguras Ceuta y Melilla en manos británicas que en las manirrotas zarpas españolas?. Ya saben todos que para la izquierda española Gibraltar o Perejil o Ceuta y Melilla son trozos de roca por los que no vale la pena pelearse; ya sabemos por tanto que Canarias no deja de ser un trozo de roca algo mayor y que la península entera es un rocón pero al fin y al cabo rocón por el que tampoco discutir. Ya sabemos también que la nación puede ser discutida y discutible (la española, por supuesto, no las “históricas”); ya sabemos que la ley es algo que existe cuando yo mando y es un vestigio cuando tú mandas; ya suponen Ustedes la capacidad que tiene España de hacer algo útil cuando está permanentemente dividida porque es más divertido ver cómo cae el enemigo que ayudar al neutral a vivir feliz…



Señores, España como problema –que dijo no sé quién del 98 o del 27- dejaría de serlo si estuviéramos bajo el yugo anglosajón. Nos tratarían mejor los Estados Unidos y habría que aprovechar antes de que volvamos a poner sillas en el desfile de las Fuerzas Armadas; seríamos compatriotas de Churchill; también de Shakespeare lo que nos va a hacer falta ahora que Cervantes es catalán. Volveríamos a ganar Eurovisión alguna vez; podríamos doblar nuevamente algunas películas (“tres butroneros bengalíes”, “las cuatro nóminas”…); Kartoon sería una película de guerra y no una forma de taparse; The Cavern sería sólo el lugar donde surgieron los Beatles y no el despacho de Bárcenas; los Torys serían sólo un partido y no el símbolo de Ambiciones… tantas cosas que se arreglarían de un plumazo… Hasta la República dejaría de ser una aspiración de los listos, pues ya no tendríamos el apellido Borbón que a tantos disgusta porque dicen que lo puso Franco sino Windsor que suena a 007…



Háganme caso, señores del PP. Si no lo hacen ahora, será imposible en lo futuro porque la izquierda o la anarquía gobernarán de aquí a dos años y desharán lo poco que queda de El Estado Español; si a Gran Bretaña le interesa España es ahora, antes de perder Cataluña, País Vasco, Galicia, quién sabe si Valencia, Canarias, Baleares, Ceuta, Melilla, Perejil, Patones… Fíjense que el Gobierno británico es muy popular porque sus jefes no viven en un palacio (Moncloa) sino en una Street (que es uno de los Hombres de Harrelson), la gente volvería a querer a su gobierno y no le harían escarches porque allí tienen más educación y sobre todo tienen una cosa rara que se llama Policía.



Si no lo hacen por Ustedes –ya sabemos que la inmensa mayoría de Ustedes no alcanzarían puesto alguno en Westminster- háganlo por nosotros, háganlo por mí. Yo estoy dispuesto a soportar ser compatriota de Drake, Morgan y algunos más con tal de serlo también de Nelson y del Duque de York, y dejar de serlo de los Carlines. Renovarse o morir. To renovate, or not to renovate. Además en Benidorm lo agradecerán porque todos los turistas serán ya nacionales (españoles y británicos) y con eso podremos decir que el consumo patrio ha aumentado y nos rebajará la prima por lo menos hasta el 253.



Vamos, todo ventajas. No dejen que continúe sintiéndome como aquello del “Fiel pero desdichado” que ideó -en español- el padre de Marlborough como lema de su linaje.  

jueves, 8 de agosto de 2013

¡AY QUÉ MIEDO, QUE VIENEN LOS BARCOS INGLESES!







Vienen los barcos británicos a posarse en Gibraltar, un portaaviones, fragatas, no sé cuantos Harriers y los monos marinos. La gente se asusta y las tertulias tienen tema, lo consideran grave. Bien, yo creo que es grave, pero para Gran Bretaña.



No esperen cantos patrioteros, ni que me sume a un vocerío estéril. Eso es lo que querría GB, y lo que hay que hacer es contestarle con sus mismas armas: la tranquilidad flemática y usar aquello en lo que somos más fuertes: el sentido del humor y dejarlos en ridículo.



1.- GB manda su flota y España no debería sumarse a ese gesto, aunque algunos lo preconizan. Sin embargo, lo cierto es que la flota española no debe ser tan buena como la británica, y aunque lo fuera nunca se nos ocurriría ni a ellos ni a nosotros lanzar un solo tiro, así que, ¿para qué desplegar los cuatro barcos que tengamos? ¿para gastar más dinero? ¿para que luego aparezca IU o el PSOE o Coalición Galega a preguntar cuánto gasoil se ha gastado? No. Sacar la flota sólo hará que dejarnos en ridículo no sólo porque no tendríamos nada que hacer sino porque para no usarla es mejor no sacarla. Que se gasten ellos el dinero.



Al revés, habría que usar su visita en contra del visitante: Yo invitaría a GREEN PEACE a que mandara el RAINBOW WARRIOR a la bahía para ponerse delante del portaaviones y del resto de fragatas, a buscar la foto de los belicistas ingleses empujando a los ecologistas. El motivo ecológico es claro: una flota de ese tipo en la bahía de Gibraltar será un dolor para el medio ambiente marino, miles de marineros echando basuras, maquinaria pesada lanzando gasoil, arrasando fondos, etc. ¿Hay o no hay motivo para que vengan los ecologistas a protestar contra la Navy?



2.- Aparte, España debería mandar ya un barco grúa a retirar los bloques con pinchos gibraltareños, y acumularlos en la frontera construyendo un MONUMENTO A LA OCUPACION ILEGALGI BRALTAREÑA, algo artístico y colgarlo en Internet, y que la gente española vaya a hacerse la foto en el Monumento a la Ocupación Ilegal Gibraltareña.



Si todo el planeta puede ver por Internet la vergüenza artística del monumento realizado con los mismos bloques que han tirado ellos al agua, empezaríamos a ganar la batalla de la imagen.



3.- Por supuesto, debería haber alguna canción, genialidad, baoiloteo o lo que fuera (y hablo en serio) inventado por esa maravillosa gente del sur, para dejarlos en total evidencia, al estilo de lo que las mujeres de Cádiz inventaron cuando cayeron bombas francesas en el asedio napoleónico (“con la bombas que tiran los fanfarrones, se hacen las gaditanas tirabuzones”). Si ganáramos la batalla de la risa, se verían ridículos y dejaríamos de tener el complejo típico.



4.- Por supuesto, todo esto es además de que por el Gobierno de España se adoptara de manera flemática la continuidad en las medidas en las que SI SOMOS FUERTES: el control de frontera, la eliminación de concesiones de líneas telefónicas, control fiscal de propiedades, de sociedades, de personas, de asistencias sociales y médicas, de chanchullos, etc., Y QUE MIENTRAS TANTO DEJEN SUS BARQUITOS EN LA BAHÍA CON LOS DE GREENPEACE AL LADO, España no debe hacerles ni caso (eso sí, con toda la pena de que nos arruinen las aguas, pero eso lo van a hacer de todas formas).



España debe demostrar que sabe cuál es el punto flaco de Gibraltar, y atacarlo directamente. España tiene todas las de ganar; sólo le hace falta TENER GANAS. Lo triste es que da la sensación de que España no tiene ganas, quizá porque tiene INTERESES PARTICULARES en que la situación siga como está, y si no al tiempo, porque tanta estupidez en nuestra política no puede ser sólo obra de la naturaleza.